LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y DE PENSAMIENTO

‘’Quisiera contarte

que ha sido largo el camino
que se ha burlado el destino
de mis proyectos de entonces.

Quisiera decir tu nombre (canción de J. Luis Perales)

‘’Para la libertad, sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas
mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en
los algodones
como en las azucenas.’’

Para la libertad (canción de Serrat)

En otro de estos escritos, ya había hablado de libertad. Pero en el anterior me refería a las libertades en general, a todas las formas de libertad. Más esta vez quiero referirme a una en especial, la más compleja, subjetiva, relativa, conflictiva y paradójica de las libertades: la de expresión y de pensamiento. No puedo ocultar que es mi tema favorito, en el que me siento como pez en el agua; la que escribe es una mujer plena, total y absolutamente libre. Pero por la misma razón, que esta servidora se siente cómoda en el tema, la misma razón es la que incomoda tanto a tantas personas. Digo que soy experta en el tema y que me gusta abordarlo, porque en mi experiencia propia, mi desfavorable situación actual, es ejemplo del conflicto que provoca la libertad de expresión. Sé que suena cursi e incómodo, pero soy una víctima de la falta de libertad de expresión que priva en algunos ámbitos de nuestro País. (Desde luego, obviamente no hay ni punto de comparación con países realmente represores y ambientes ídem. Pero eso es harina de otro costal)

Y ¿por qué? en este espacio dedicado a temas de la educación de los niños pequeños, nos referimos a un tema tan politizado y escabroso?    Porque intento contar mi triste historia, de la que todo comenzó cuando era una niña muy pequeña: Mis padres eran personas amantes de la libertad, sobre todo mi papá, el que como además era un padre excepcionalmente bueno y a sus hijos nos amaba más que a nada, nos respetaba profundamente, nos exhortaba a que nos expresáramos en todos sentidos, con toda libertad, la que incluía decir todo lo que pensábamos; teníamos libertad absoluta de decir lo que quisiéramos, todos nosotros, (mi mamá, mis hermanos y yo) más yo en especial, que podía decir todo lo que pensaba, todo lo que creía. No obstante, si decíamos una expresión o una frase o una idea ofensiva o calumniosa, si una palabra podía ofender o lastimar a otra persona, entonces si, era enérgico y duro en sus reprimendas. Eso sí: era prohibido emplear lenguaje ofensivo, o soez o vulgar y más aún calumnias para referirse a otra persona, de la edad, género, posición social o rango que fuera; pero si el comentario no era grosero ni discriminatorio, ni claramente irrespetuoso; no siendo así, podía decir lo que quisiera, lo que se me ocurriera. Pero …. cuando me casé, pasé al extremo contrario: para ese hombre, todo lo que yo decía era malo, inadecuado e imprudente; entonces pasé 10 años con miedo, a decir cualquier cosa; absolutamente todo lo que opinaba se usaba en mi contra y era censurado. A mi, me resultaba imposible saber.. ¿qué se permitía decir? que pensamientos no eran censurados? No tenía ninguna libertad de ningún tipo, pero menos aún de palabra o expresión.

Cuando me liberé de esa situación de vida y tuve que volver a abrirme camino sola, tuve que volver a tomar decisiones y a expresarme, me vi ante la actitud traumatizada de ¿qué actitud tomar? la de cuando era muy joven, que podía decir todo lo que quisiera; o la de casada que no podía decir nada, nada. Creo que resulta obvio, que inconscientemente opté por la primera opción. Así durante varios años, anduve expresando mis ideas y ‘’cantándole sus verdades en la cara’’ a todo el que se me cruzaba en el camino. Era lo legal, se supone que el nuestro es un País libre. Hasta que me encontré, (o volví a encontrar) con alguien que no pensaba así. En ese momento como dice la canción de Juan Gabriel ‘’Yo sabía de alegría de la vida, porque a mi desde pequeña eso me enseñó mamá. Yo jamás sufrí, yo jamás lloré. Hasta que te conocí vi la vida con dolor….’’

Ahora, al grano: ¿cómo evitar que tu hijo tenga problemas y sufrimientos por expresar sus ideas? En base a mi experiencia te sugiero que: le digas en todo momento que, en ti puede confiar siempre; que a ti te puede decir lo que sea; que tu no lo vas a censurar, ni a condenar por nada. Pero que afuera hay personas ….. intolerantes, que no soportan que se les contradiga; y que tendrá que convivir con esas personas; que puede llevarse bien con ellas, sobrellevando sus ideas. O sea como en todo: Mesura; aquí aplica más que en todo lo demás lo de ‘’la virtud está en los medios’’

Puedes enseñar a tus hijos a sentirse libres de expresarse y de pensar lo que quieran, pero a tener cuidado al tener que ‘’transitar por este camino lleno de lobos’’

Guillermina Espinosa
Cantante de Ópera at Independiente
Cantante de ópera, profesora de música y de historia, promotora cultural, comunicadora, maestra de canto. Orgullosa mamá de tres y abuela de siete. Mamá soltera apasionada de la música y la familia.
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