Los Recuerdos

Por los recuerdos, de instantes que gocé, de sueños que viví

de todas las memorias que guardo yo de ti

por los recuerdos, las gracias te doy

Canción ‘Gracias por los recuerdos’’ de R y R para Enrique Guzman

Hay recuerdos que no voy a borrar
personas que no voy a olvidar
hay aromas que me quiero llevar
silencios que prefiero callar

Canción ‘Recuerdos que no voy a borrar’’ de Fito Paez

Tus recuerdos son cada día más dulces                                                                                                                   el olvido solo se llevó la mitad’’

Canción ‘Lucía’’ de Serrat

‘No existe el olvido

Dios que salva el metal salva escoria 

y cifra en su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido.

Somos ese quimérico museo de formas inconstantes. Somos nuestra memoria. ese montón de espejos rotos”   Jorge Luis Borges

En este espacio semanal hoy platicaremos sobre los recuerdos. Muchas personas dicen que el vivir de recuerdos es para los ancianitos y los fracasados. Inclusive cuando comenzamos a hablar sobre ello se burlan con cara de fastidio. Y si eso, nos ocurre hoy en día…. ¡ni que decir cuando éramos muy jóvenes! Y es que eso que algunas personas dicen, de que ‘’lo mas sano es olvidar’’ que ‘no hay que aferrarse a los recuerdos’’ no necesariamente tiene porque ser así siempre; mas es justo reconocer que estas expresiones tienen su punto de razón; porque la mayoría de las veces, los recuerdos tristes, dolorosos o de fracaso son los que suelen aferrarse con mas fuerza en nuestra memoria. Y es verdad que mientras están ahí guardados no nos dejan avanzar; y ciertamente es más difícil superar el dolor y perdonar mientras no se olvida. Ante esas tristes memorias, debe ser cierto que lo más sano y sencillo sea, olvidar. Mas a pesar de ello, nosotras como mamás, podemos tratar de que, en lo que esté en nuestras manos, para nuestros hijos no sea siempre así. Las mamás tenemos la autoridad para darle a nuestros niños (sobre todo de muy pequeños y desde el vientre) los cuidados debidos a su cuerpo y a su mente; y la oportunidad de crear en nuestros hijos bellos recuerdos. Así cuando el tiempo pase y las vivencias gratas se transformen en recuerdos: estos los confortarán en los momentos difíciles y alimentarán y fortalecerán su espíritu en horas de tribulación.

Esto como siempre, lo aseguro solo por mi propia experiencia, la que me atrevo a compartir: Hubo una época de mi vida (ya tenía a mis tres hijos) muy difícil y dolorosa para mi; en aquellos días conocí la depresión y me sentía atrapada en un callejón sin salida. Mas en las noches cuando dormía, soñaba paisajes vacaciones, niños, risas, fiestas y alegría; al cabo de un tiempo, me di cuenta de que esos bellos sueños, no eran otra cosa que: Recuerdos de mi infancia y adolescencia en casa de mis papás. Y esos dulces recuerdos (junto con la música, que ese es otro cantar) me dieron la fuerza y el entendimiento para encontrar la salida. Dicen que ‘recordar es volver a vivir’’ así que al volver a vivir esas alegrías, mi espíritu se fortaleció y pude encontrar el remedio a esa situación. Los recuerdos de las vacaciones a que íbamos en familia a la playa, las montañas y a otras ciudades. Las navidades con toda la familia, (cien primos, tíos y abuelos) las posadas, la rosca de reyes, los regalos y todas las fiestas; los días sin mayores preocupaciones, los horas y horas en la alberca, mi linda Colonia, mis amigas y hasta nuestras mascotas; pero sobre todo, el amor, el cariño incondicional de mi familia. (sobre todo mi papá) Todos esos recuerdos tan hermosos fueron como medicina y bálsamo para mi corazón herido; el que finalmente logró sanar, en mucho, gracias a los gratos recuerdos.

El vivir de recuerdos, puede ser algo de viejitos; pero la creación de ellos es de jóvenes y niños; y nuestros niños dependen de nosotros. Obviamente (estamos conscientes de ello) no podemos protegerlos todo el tiempo, ni de todo, ni de todas las personas (inclusive algunas que dicen quererlos y hacerlo ‘por su bien’’ a veces los lastiman) no podemos evitar que sufran al enfrentarse a la hostilidad y adversidad del mundo que los rodea; el mismo que tal vez, les cree amargos recuerdos. Pero en lo que a nosotros toca, si podemos intentar que los recuerdos que les dejemos sean bálsamo y oasis en medio del desierto, por el que tal vez, alguna vez les toque caminar.

Las situaciones agradables, bellas o divertidas que se convierten en recuerdos, cuando las vivan nuestros hijos, si estas son fuertes, pueden derribar, eliminar las malas experiencias; sobre todo al paso del tiempo, que es cuando se constituyen y consolidan los recuerdos. Y nosotros podemos fortalecer las vivencias gratas, para que las malas ya no encuentren lugar en su memoria. Así esos ‘espejos rotos’’ (de que habla Borges) esos vidrios, en vez de que les corten; sabrán tomar uno, pulirlo y redondearlo para guardar en la bolsa, reflejarse y arreglar su vida adornándola con gratos recuerdos.

Guillermina Espinosa
Cantante de Ópera at Independiente
Cantante de ópera, profesora de música y de historia, promotora cultural, comunicadora, maestra de canto. Orgullosa mamá de tres y abuela de siete. Mamá soltera apasionada de la música y la familia.
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