Celebraciones

”Gloria a Dios en las alturas” recogieron las basuras,

de mi calle ayer a oscuras y hoy sembrada de bombillas.

Apurad! que allá os espero si quereis venir. 

Pues cae la noche y ya se van nuestras miserias a dormir

Vamos subiendo la cuesta, que arriba mi calle se vistió de fiesta”

(Canción La Fiesta de Joan Manuel Serrat)

‘’Vámonos de fiesta y olvidemos los afanes
Que si seguimos así esos serán aún peores
Vámonos de fiesta vamos a bailar
Al ritmo de la rumba, quien me quiere acompañar’’ (Canción ‘’Vámonos de fiesta’’

Llevaré mi mejor vestido
a esta fiesta de corazón,
reiré con mis amigos
que me brindaron siempre su amor.
Iré vestida de alegría, risa y felicidad,
esperando que esta fiesta
nunca vaya a terminar…

Canción religiosa ‘’llegaré a la fiesta’’

Las personas han celebrado fiestas o festejado acontecimientos importantes, desde los albores de la humanidad. La música, el baile, la gastronomía el arte, la cultura y las celebraciones aparecen en la historia desde que el humano queda conformado como tal. O sea que el expresar la alegría en reunión con otras personas, es un acto natural. Es que el humano es gregario, sociable por naturaleza; y el regocijarse y querer compartir con personas cercanas los eventos como la un año mas de vida, también pertenece a la naturaleza humana; y es sabido que los seres que conservan con mayor pureza, la esencia de toda raza o especie, son los niños, en todas sus formas. Por ello no es extraño que los niños disfruten tanto las fiestas (todas: navidad, año nuevo, bodas, fiestas de iglesia etc..) sobre todo las que son en su honor, como los cumpleaños. Y que a la contraparte: las personas que han perdido todo rastro de infancia, les parezcan algo molesto.

Por esto les contaré una anécdota personal: Hace un corto tiempo una amiga con una hija próxima a cumplir quince años, y al mismo tiempo otra con una pequeña por cumplir tres años; me platicaban ambas (cada una por su lado) que por parte de familiares y personas cercanas, tenían fuerte oposición a festejar los respectivos cumpleaños de sus hijas. Con el argumento de que ‘’tenían problemas económicos’’ que ‘’había prioridades’’ y que ‘’no estaban para festejar’’ Pero que la (respectivamente) niña estaba muy ilusionada con su fiesta; que la nena si la deseaba con anhelo. A la consulta confidencial de las dos, contesté lo que a continuación diré a ustedes: ‘’Si ella quiere su fiesta, si la niña está ilusionada con ella, debes hacérsela! y por ver a tu nena contenta, vale la pena cualquier esfuerzo. Porque para ella es un día trascendente. Los XV años y el tercer cumpleaños son fechas muy importantes para los niños. ‘El dinero va y viene’’ además ¿para qué es el dinero? ¿para que trabajas? ¿acaso no es la felicidad de tus hijos tu mayor incentivo en la vida? Por verlos felices vale la pena lo que sea! Los amamos tanto, que el simple hecho de verlos contentos, alegres, hace que cualquier sacrificio y problema se vuelva ligero. Y a nosotros como madres, no nos debe importar que la demás gente critique o no le guste lo que hagamos. Si a tu hija le gusta su fiesta, si ella la disfruta, eso es lo único importante’’.

Es que esa necesidad de ser ‘’rey (o reina) por un día’’ o por un rato, es parte de la alegría de vivir de los niños y jovencitos. Y esta abuela que escribe, sigue creyendo que, como padres, nuestra principal misión es tratar de hacerlos felices. Por más que tratemos, hagamos lo que hagamos, no podremos evitar que un día se enfrenten a los problemas de la vida y sufran. Les esperan tribulaciones, decisiones difíciles y la vida solos en un mundo cada vez mas hostil. ¿No crees, que es justo? que, al menos mientras dependen de nosotros, mientras estén bajo nuestro cuidado; si nosotros podemos darles un rato de alegría, ¿Por qué no hacerlo?

Claro esto no es siempre, ni en todas las ocasiones, ni todos los niños. Ya hemos mencionado que el niño es una persona individual, con carácter, gustos y personalidad propios; hay niños retraídos, solitarios, apartados, poco sociables o muy serios, o que simplemente no disfrutan de las fiestas; y eso no significa que estén mal; y si ellos no lo desean, tampoco hay razón para presionarlos para festejar. También hay edades; antes de cumplir tres años, son pocos los bebes que se dan cuenta cabalmente de lo que significa y ¿para quién es? dicha fiesta. Durante la pre-adolescencia, (sobre todo a los hombres) suele no agradarles ser el centro de atención o exponerse al juicio de sus amigos. Por esto vuelvo a aclarar: si la fiesta es el deseo del niño o la niña.

En lo personal: yo conservo un muy grato recuerdo, de todas las pequeñas fiestecitas que nos celebraba mi mamá. Algo que tanto mis hermanos como yo, siempre tenemos presente con enorme gratitud, es que nos decía mamá, que a ella no le festejaban su cumpleaños y nunca le hicieron un pastel; y que por eso ella aprendió a preparar pasteles, para obsequiárnoslo a nosotros en todos los cumpleaños de cada uno de sus hijos. Y así lo hizo. Y ese recuerdo, de ese esfuerzo de cariño, que mi madre, a pesar de ella no ser una persona alegre ni ´fiestera’ año con año, hizo el sacrificio de organizar una fiesta; de hornear y decorar un pastel; de levantarse arreglar su casa, reír y cantar por vernos reír a nosotros; esa demostración de amor, me acompañará hasta el último día de mi vida y en sueños le digo: Por haberme hecho sentir la mas importante, la reina de la fiesta, por haberme hecho tantas veces reír, diré con mi último aliento: Gracias mamá! Espero que en el cielo nos encontremos en otra fiesta!

Guillermina Espinosa
Cantante de Ópera at Independiente
Cantante de ópera, profesora de música y de historia, promotora cultural, comunicadora, maestra de canto. Orgullosa mamá de tres y abuela de siete. Mamá soltera apasionada de la música y la familia.
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