La Paz y Las Olimpiadas

‘’Todo lo que decimos es: Denle una oportunidad a la paz’’ (Canción de John Lenon)

‘’Tu llenaste mi alma de paz,

y teniendo tu paz, no necesito nada más’’ Canción religiosa ‘’Simbolum’’

‘’Tu has sido paz, en un mundo de guerra’’

(dialogo del capítulo ‘’Troya’’ de La Iliada) Canción ‘’mi paz’’

Hace poco tiempo vi en un muro, escrita una frase que me llegó tanto, que la he convertido en algo así como mi credo, o mi slogan, la cual dice: ‘’Más importante aún que el pan de cada día, es –la paz- cada día; ya que sin esa paz, hasta el mejor pan sabe amargo’’

Cuando era niña, uno de mis espectáculos televisivos favoritos –después de los grandes conciertos- eran las Olimpiadas. Disfruté como alguien mayor, ver a aquellas míticas figuras: Vera Charlavska, Natasha Kushinskaia, Mark Spitz,‘’el tibio’’ Muñoz y los atletas velocistas africanos que corrían como gacelas. Mas lo curioso fue que al cabo de unos años, resultó que lo que más me atraía, no era el deporte en si, mi papá me hizo percatarme que lo maravilloso de las olimpiadas, era porque es: la gran fiesta de la paz.

Lo anterior lo corroboré el viernes pasado, durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos Río 2016. La ceremonia en general me pareció muy común, pero me emocionó hasta las lágrimas ver desfilar a delegaciones de países tan pequeños como Tonga, (con su guapísimo abanderado, con el torso desnudo y aceitado) y a los de países actualmente azotados por la guerra y la violencia, pero en ese momento: todos eran felices.

“Todos los demás, con sonrientes caras de todos los colores. Pensar en la violencia que azota o ha azotado a todos ellos, en la corrupción de sus gobiernos, en los desastres naturales o en las guerras fratricidas… Ver desfilar bailando a los ugandeses, por ejemplo, casi me arranca unas lágrimas. Los deportistas que saludan efusivamente a la cámara, las que tiran besos al televidente, la alegría por estar ahí y competir. Qué fiesta! Pareciera que nunca ha habido guerras en Ucrania o en la Europa central ni masacres en África o en Centroamérica. No que no haya corrupción en el mundo olímpico, pero al menos no existe esa violencia que tiene al mundo paralizado, sin saber qué hacer. El deporte: la política y la guerra por otros medios.

No es que las olimpiadas existan en un mundo aparte, es cierto, pero al menos nos hacen pensar que puede haber una forma de dirimir las diferencias limpiamente’’ (Esto lo tomé de un artículo de Rogelio Villarreal)

Y me hizo pensar en que ¿qué mejor cosa puede haber? para enseñar a nuestros niños, que el deporte como vehículo de paz. Y ¿Qué mayor valor puede haber? que ejercitar el cuerpo y mantenerlo sano, con la ilusión de convivir con jóvenes de todo el mundo, en paz.

Es nuestra obligación como madres, mantener la paz en nuestro hogar y enseñar a nuestros niños a dirimir las diferencias con otros, mediante otros medios que NO sean las injurias, o la guerra en cualquiera de sus formas. Ya que, creo que todas hemos observado –tristemente- que muchas mamás, no solo no rechazan, sino que hasta incitan a sus hijos a la violencia y al odio. Como decía en una columna anterior: el deseo de venganza, la violencia para el niño es veneno, que puede destruirlo. Es mejor encauzar su energía y su fuerza en un deporte, pero haciendo todo lo posible por preservar su salud mental y paz interior. Porque si no, se llevan su violencia a su afición al deporte; y eso resulta mucho peor. (como el caso de los hooligans y las barras violentas en el futbol) Esto es lo maravilloso de fiestas como las olimpiadas: que la disciplina para llegar ahí es tan fuerte, tan estricta, que no da tiempo, ni chance al jovencito de pensar en tonterías como el rencor y la venganza. Se le entrena de modo que solo piensa en dar lo mejor de si; y es lo que nos hace disfrutar tanto esas competencias sanas, en santa paz. Aunque vivamos en un mundo de guerra, debemos por todos los medios buscar la paz y dar a nuestros hijos: paz; ya que como dice Mahatma Gandhi ‘’No hay camino para la paz, la paz es el camino’’

Disfruten los juegos olímpicos.

Guillermina Espinosa
Cantante de Ópera at Independiente
Cantante de ópera, profesora de música y de historia, promotora cultural, comunicadora, maestra de canto. Orgullosa mamá de tres y abuela de siete. Mamá soltera apasionada de la música y la familia.
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