El día que conocí a mi hija…. (parto inducido)

El día que conocí a mi hija sin duda fue el día más feliz de mi vida claro sin mencionar que tuve mi buena dosis de angustia pero al final todo salió perfecto. Inicialmente yo quería tener un parto natural, sin embargo las condiciones en que se encontraba mi hija meses antes de llegar a término del embarazo no me permitió tener mi anhelado parto natural. Mi bebé tenía el cordón umbilical alrededor del cuello y ya estaba llegando a la semana 40 y el cordón seguía ahí. Para la fecha en que supuestamente debía nacer mi bebé yo no había presentado contracciones ni ningún indicio de que pronto entraría en labor de parto. Para ese entonces lo único que quería era que ya naciera, ya estaba cansadisima,  los pies me dolían, la espalda y ya no podía acomodarme para dormir. Creo que las últimas semanas son las más pesadas porque ya no puedes más con el tamaño de la panza y con las ganas de conocer a tu bebé. Experimentas todo tipo de emociones.

Mi médico me dijo que debíamos monitorear el corazón de mi hija. En un monitoreo fetal quedan registradas todas las alteraciones en la frecuencia cardíaca del feto. Esto se hace para detectar si hay sufrimiento fetal, se le llama así cuando hay una dificultad en el intercambio feto-materno que pone en peligro la vida del bebe pudiendo producir lesiones irreversibles causadas por un descenso del flujo de oxígeno. Estos monitoreos se hacen cuando hay problemas previos al parto. En mi caso se hizo debido al problema con el cordón ya que podía provocar una deficiencia en el intercambio metabólico poniendo en peligro a mi bebé. Ante este tipo de situaciones lo mejor es actuar rápido así que al día siguiente programamos el parto. Yo estaba con la hormona a todo lo que daba y con emociones al extremo. Estaba angustiada por lo del cordón pero también estaba súper emocionada y feliz por la llegada de mi hija. Solo quería que mi bebé naciera sana.

Llegue al hospital me prepararon para la inducción del parto, mientras tanto seguían monitoreando a mi bebé. Después de algunas horas yo seguía sin dilatar lo suficiente y las contracciones eran de baja intensidad  y mi hija no estaba bajando así que debido a esto fue necesario hacer cesárea.

Otra preocupación que tenía era la epidural. Hay tanta información que a veces en lugar de relajarte te provoca más miedo, pero la verdad me fue bien, prácticamente ni me dolió y tampoco tuve ninguna complicación. Entré al quirófano, mi esposo y yo estábamos con la sonrisa de oreja a oreja y súper emocionados porque por fin ya la íbamos a conocer.

Resultó que el cordón además de rodearle el cuello también lo traía entre las piernas, por esa razón ella no bajaba, andaba en una especie de bungee. Así que nos alegramos de haber actuado a tiempo sometiéndome a la cesárea. A veces las cosas no salen como uno las planea y para mi fortuna todo salió muy bien.

Cuando vi a mi hija sentí algo que no puedo describir con palabras. Es como si de repente me hubieran reseteado. Simplemente es increíble. El amor que se siente no se parece a ninguno otro que has experimentado antes. Es más si crees que has amado intensamente y no has tenido hijos espérate a sentir amor de verdad el día que los tengas, es infinito! Convertirme en madre es lo más hermoso que he sentido en mi vida.

A ti, ¿como te fue ese día? ¿Te suena familiar lo que leíste?

Me encuentras en twitter @ponceivn

Ivon Ponce
Psicóloga, actriz y madre de tiempo completo de una hermosa hija. at Ama de casa
Estoy encantada de tener un espacio como éste para compartir con ustedes mi experiencia como madre.
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